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Las revelaciones de Susana Giménez en el America Business Forum
La diva cerró la primera jornada en el America Business Forum, donde fue premiada como Mujer Ícono de América. encuentro que reúne figuras de la política, los negocios y el espectáculo en Punta del Este. Con un vestido floreado a tono primaveral, la diva arribó al escenario fiel a su estilo, cambiando el orden de los asientos que le proponía el presentador, Ismael Cala.
Cala comenzó su entrevista haciendo referencia a la internación por coronavirus: “Me emociona sentirme viva, en el escenario y en el pasto de mi casa”, afirmó aunque claro, nada fue gratuito: “El terror en el cuerpo y sentir que partís, sufrí como nunca. Lloraba todo el día, te sensibiliza mucho”, rememoró.
En este sentido, destacó la importancia de las palabras de los médicos, que la alentaban para recuperarse. “Me decía ‘vos no te vas a morir porque tenes una Pfizer’”, recordó. “Menos mal que me la vine a dar acá”, señaló como gratitud al país vecino, en el que disfruta cada vez más. “Me gusta leer, pintar. Cada vez que me tengo que maquillar para ir a una fiesta, sufro”, reconoció. La vida en La Mary, su chacra en Punta del Este, pasó por sus patos -“me los roban mucho, denunció-, hasta sus perros, de quienes comparte su desventura en sus redes sociales. “Cosa que no hace ningún marido. Los perros son fieles, incondicionales”, bromeó.
De allí pasó a la infancia, pupila en un colegio de Quilmes, y el recuerdo reciente, por la pérdida de algunos seres queridos, como su maquillador, Juan Carlos López. Y luego contó cómo cree que se contagió del virus: “Cuando llegué a casa, entró nueva gente para trabajar, y yo las hice hisopar, pero no las hice vacunar; una se contagió, y cuando me dijo ‘me duele la garganta’ ya me imaginé. Se contagió mi hija, todo el servicio y yo, nos quedamos todos ahí, salvo los perros”.
Luego, el anfitrión le reconoció su capacidad de reírse de sí misma, algo de lo que fue pionera en sus diferentes ciclos televisivos a través de las clásicas “perlitas”. Un mérito que la diva agradeció y atribuyó a su histórico productor, Luis Cella: “Si me equivoco, me equivoco. Pero tratar de disimular es lo peor”.
En ánimo distendido, Susana contó la historia de su icónica cabellera rubia. Todo nació en Caracas, luego de una mala experiencia con una tintura roja. “Quedé rubia por accidente. Una vez volví al castaño natural y no me gustó. Y me acostumbré al rubio, no se te notan las canas, te mejora las facciones”, señaló.
“¿Te sentís una sex symbol?”, le preguntó Cala. “Sí, en mi momento sí. Ahora sería una ridícula. Ayer me mandaron un vestido que me quedaba por acá -mientras señalaba sus piernas-. Y lo devolví. ¿Como voy a usar una minifalda a esta edad? Es ridículo”, afirmó. En lo que refiere a su situación amorosa, se sinceró: “Yo no quiero tener un hombre más, estoy harta. “He sido amada. He amado menos de lo que me amaron. Aparte, a mí me gusta la gente más joven que yo, y sufrís, ya no se puede”.
Y para que no queden dudas de su postura, señaló: “Una maldición árabe es: ‘Ojalá que te enamores’, y es bastante cierta. O te meten los cuernos, o te engañan, o te afanan. Es la verdad”, enumeró entre aplausos. “¿Eres asexual?”, preguntó Cala. “¡Tampoco!”, respondió tajante. “No quiero una pareja estable, no quiero un tipo que duerma en mi cama. Salgo de vez en cuando, pero no cosas largas”, admitió. Y también se refirió con reparos respecto a las parejas que perduran en el tiempo. “¿Cómo te vas a amar 60 años?”, se preguntó.
El recorrido por el amor viajó a su relación con Mario Sarrabayrouse, y al embarazo de su hija Mercedes, cuando solo tenía 17 años. “Pensé que mi papá me iba a matar y pensé en hacer muchas cosas. Bajaba las escaleras, me tiré del techo del barco. Mecha siempre me lo reprocha”, reconoció. Nadie se animaba a contárselo a su padre, y el indicado fue su futuro suegro. “Papá me dijo: ahora tenés que casarte”, recordó. Y respecto a esa decisión, no dudó en describirlo como “un error”, aunque aclaró: “Si no fuera por Mecha…”, en referencia a su hija, presente en el auditorio.
Distendida y bien predispuesta al ida y vuelta por diferentes temas, Susana se refirió a sus modos y sus formas de hablar de la actualidad: “Siempre meto la pata. Yo digo lo que siento, y me muero antes de mentirle a la gente. Los que más me retan son Ricardo Darín y su mujer, Florencia. Pero me sale, y acá estoy”, contó. Luego, Cala la llevó a la nostalgia y a qué extraña a ambas orillas. “Cuando estoy acá (Uruguay), extraño a mis amigos y algunas cosas de mi casa. Y cuando estoy allá (Argentina), extraño a mis perros. Son muy maleducados, no logró educarlos”, reconoció.
También hubo espacio para un momento desopilante, al recordar la anécdota de la entrevista fallida con Bill Clinton: “Nos encontramos en el hotel San Rafael y a Luis Cella le ofrecen una nota con Bill Clinton. ¿Por qué me daría una nota a mí?, desconfié. Fuimos a pedirle la guita a Yankelevich y lo sacó cagando”, señaló fiel a su estilo y tapándose la boca por el exabrupto. La historia siguió como en una comedia de enredos. “Pusimos la plata a medias y fuimos, con Miguel Romano mi peluquero, Juan Carlos mi maquillador, mi novio del momento y Luis. Fuimos a Chicago, yo me había comprado un tailleur negro de Armani, a mí me gustaba Clinton como político. Fuimos en limousine y no vimos ningún auto de la policía. No había nadie. Se acercó una señora grande y nos preguntó si esperábamos alguien. ‘Estamos esperando al presidente Clinton’, le respondí, roja como un tomate. Nos invitó a retirarnos, a Luis casi lo ahorco. De ahí me fui a Miami y todos se volvieron a Argentina. El papelón más grande de mi vida”, cerró.
Susana Giménez junto a su nieta, Lucía Celasco, quien le entregó el premio de Mujer Ícono de América Latina
Susana Giménez junto a su nieta, Lucía Celasco, quien le entregó el premio de Mujer Ícono de América Latina
Sobre el final emitieron un clip para recordar su trayectoria. Acotado, claro, imposible resumirlo todo en apenas unos minutos. La imagen volvió al auditorio con todos de pie, y la presencia en escena de Ignacio González, el creador del American Business Forum, a quien llenó de elogios, aunque le marcó un desliz en el informe. “Empecé en la década del ‘60, no en la del ‘70. Eso me enoja”, afirmó. Cala presentó el premio que el entregarían, calificado como Mujer Ícono de América Latina por su trayectoria, que esta vez fue materializado en una obra del reconocido escultor uruguayo Pablo Atchugarry.
El premio llegó en las manos de su nieta Lucía Celasco, para llenar de alegría a la homenajeada. “Qué divino, es pesadísimo. No lo puedo tener mucho”, señaló con el galardón en sus manos. “Como me debe odiar, ella es tímida”, reconoció tomando de la mano de la hija de Mercedes Sarrabayrouse. “Los amo, muchas gracias a todos”, se despidió bajo una lluvia de papelitos dorados, llevándose para siempre el afecto de sus seres queridos y de todo el público que siguió la charla vía Internet.
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«Quiéreme hasta la locura»: un estreno teatral retro sobre el amor y la locura
La comedia romántica «Quiéreme hasta la locura», escrita por Patricia Suárez y dirigida por Daniela Alberti, se estrenará el sábado 3 de octubre a las 20:00 en el Paseo La Plaza. La producción de ZionArt se ambienta en la Argentina de los años 60 y 70 para narrar el encuentro entre dos mujeres atrapadas por la soledad, la obsesión amorosa y la búsqueda de afecto, en una trama atravesada por clásicos boleros en vivo.
Dos mujeres entre el arte y la obsesión
La historia presenta a Isabel, una artista enfocada en su pasión, y a Amalia, una mujer que pierde el control de su vida por un amor idealizado. A través de situaciones inesperadas, charlas y conflictos, ambos personajes construyen un vínculo donde el afecto y la música funcionan como refugios frente al aislamiento.
La obra explora los lazos familiares, la amistad y las decisiones emocionales de la época. La puesta en escena cuenta con la técnica y musicalización de Mauro Barquin, integrando repertorio de boleros como eje narrativo de la comedia.
Ficha técnica y funciones
- Dramaturgia: Patricia Suárez
- Dirección general: Daniela Alberti
- Producción general: ZionArt Producciones
- Técnica y musicalización: Mauro Barquin
- Lugar: Paseo La Plaza (Av. Corrientes 1660, CABA)
- Funciones: Sábados de octubre a las 20:00
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«Sean Eternos Laurentinos» llega a la Avenida Corrientes
La banda Sean Eternos Laurentinos se presenta en la Ciudad de Buenos Aires con un show en vivo. La cita es este domingo 6 de septiembre a las 20 en el Club Temple del Paseo La Plaza. El grupo propone un espectáculo con despliegue de percusión, vestuario temático e interacción con el público.
Un despliegue escénico con identidad propia
La agrupación irrumpe en la escena porteña con un show musical que busca romper la monotonía actual. Sus integrantes suben al escenario vestidos con túnicas blancas y coronas de laureles doradas. La propuesta combina canto, baile y ritmos de tambores.
El espectáculo está programado para el domingo 6 de septiembre a las 20 horas. El evento se llevará a cabo en el Club Temple / Estudio Arena, ubicado en el complejo Paseo La Plaza (Avenida Corrientes 1660, CABA).
El equipo detrás del proyecto musical
El proyecto está encabezado por su líder y vocalista, Laurentino Blanco. La formación musical se completa con los siguientes profesionales:
- Gonzalo Isasa: Dirección musical y guitarra
- Juan Ardanza: Bajo
- Guillermo Cifuentes: Batería
- Marcelo Vitelli y Nereo Aguerrondo: Percusión
- Sebastián Romero Bernhardt: Fotografía
- De Cero Identidad Gráfica: Diseño gráfico
- Anita Figueroa: Vestuario
Las entradas se encuentran disponibles en la plataforma Passline. El público también puede acceder a las novedades de la banda a través de su canal oficial de YouTube y su cuenta de Instagram (@seaneternoslaurentinos).

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Dagoberto Huerta trae a Buenos Aires la «Danza Seña»
Dagoberto Huerta, el primer bailarín sordo profesional de Chile, llega a Buenos Aires para presentar su metodología «Danza Seña». Con más de 18 años de trayectoria, el artista chileno busca transformar la percepción sobre el movimiento, la música y la accesibilidad en las artes escénicas.
Una propuesta pedagógica desde el cuerpo sordo
Huerta desarrolló una metodología que fusiona la corporalidad con la lengua de señas. La técnica permite que bailarines sordos y oyentes experimenten el ritmo a través de vibraciones, memoria corporal y elementos visuales.
Como integrante del Consejo Internacional de la Danza CID–UNESCO y director de su propia academia, el coreógrafo inició un recorrido de proyección internacional para promover una escena artística más accesible.
“Llegar a Buenos Aires representa una oportunidad para mostrar que existen otras maneras de sentir la música y habitar la danza”, afirmó el coreógrafo. Respecto a su identidad artística, agregó: “Mi historia no habla solamente de superar una dificultad, sino de crear un lenguaje artístico propio desde un cuerpo sordo”.








