Efemérides
Gogó Andreu: A 14 años de la partida del hombre que hizo de la sonrisa un oficio
A 14 años de su partida, el mundo del espectáculo recuerda hoy a Ricardo “Gogó” Andreu, el artista que definió una era en el cine, el teatro y la televisión nacional. Fallecido un 1° de mayo de 2012, Gogó dejó un legado imborrable como actor, músico y comediante, siendo el pilar de una de las familias de artistas más icónicas del país. En este aniversario, repasamos la vida de un hombre que trabajó hasta sus últimos días con la misma pasión con la que debutó en la época dorada, consolidándose como un símbolo eterno del carisma rioplatense.
La leyenda que nació y vivió para el escenario
Hablar de Gogó Andreu es repasar siete décadas de cultura popular. Desde sus inicios como «niño prodigio» en el cine de los años 30 hasta sus participaciones en los éxitos televisivos del nuevo milenio, Gogó demostró una versatilidad única. Fue el «todoterreno» que podía brillar en un drama profundo, encabezar una revista en la calle Corrientes o deleitar con un solo de jazz y composiciones propias que marcaron una época.
Gogó no fue un artista por accidente. Nació y creció en el seno de una verdadera familia de artistas, donde el talento era el lenguaje cotidiano. Ese linaje, que incluye nombres fundamentales como su hermano Tono Andreu, su primo Alberto Anchart, sus cuñados María Esther Gamas y Roberto Fugazot; su sobrina, María Rosa Fugazot; sus sobrinos-nietos: el músico Javier Caumont y el actor René Bertrand (recientemente fallecido, en 2025). Fue el ecosistema perfecto para que él desarrollara una carrera que duró más de siete décadas.
El refugio de Gogó: Rosita y sus hijos
Detrás de las luces y los aplausos, Gogó construyó su fortaleza más grande en la intimidad. Durante más de 50 años, su gran pilar y compañera de vida fue Rosita Gamas, su esposa, con quien formó un hogar sólido lejos de los escándalos mediáticos.
Fruto de ese amor nacieron sus hijos, Mónica y Ricardo, quienes crecieron viendo a su padre no solo como una estrella, sino como un hombre de una humildad inquebrantable. A diferencia de otros clanes, Gogó supo equilibrar la exposición pública con una vida familiar reservada, donde el respeto y la pasión por el arte eran los valores no negociables.
Un adiós en el Día del Trabajador
Resulta una paradoja del destino que Gogó nos dejara un 1° de mayo. No hubo mejor homenaje para un hombre que trabajó incansablemente hasta pasados sus 90 años, dignificando la profesión del actor en cada aparición. Hoy, su recuerdo sigue vivo en cada repetición de sus películas y en la memoria de un público que lo adoptó, para siempre, como el abuelo, el tío o el amigo que todos queríamos tener.







