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Se cumplen 33 años de la absurda muerte de Alberto Olmedo
A los 54 años y en el «pico» de su carrera, el humorista se precipitó desde el piso 11 de un edificio de Mar del Plata en las primeras horas del 5 de marzo de 1988.
Hace 33 años, el popular cómico cayó desde el balcón de un departamento en Mar del Plata. Tras una temporada teatral exitosa, estaba en pleno proceso de reconciliación con quien fuera su última esposa, la actriz Nancy Herrera
Cómo fueron las últimas horas de Alberto Olmedo antes de su trágico final…
—Agarrame la pierna… Agarrame la pierna… —Ay, no puedo, papi. —Sí que podés, agarrame la pierna.
Esas palabras sobresaltaron a Mariela, una adolescente que dormía en el 12 «A» del edificio Maral 39, minutos antes de las 8 de la mañana del sábado 5 de marzo de 1988.
Hace 33 años, cuando Mariela apenas tenía 16, se despertó en el cuarto que usaba todos los veranos en el departamento familiar de Mar del Plata. Aquella voz le sonaba familiar porque la había escuchado mil veces en la televisión. Inquieta, fue en busca de su madre. “Mami, escuchame, Olmedo quiere tirar a su hija… Porque yo escuchaba que ella decía ‘papi’”, le contó a la revista Gente.

«Mi mamá me dijo que cómo iba a hacer una cosa así, que seguramente estaba con alguna chica, que me acostara. Levanté la persiana, enojada, y en lugar de encontrar a dos personas discutiendo veo a Olmedo, abajo, muerto», relató entonces la persona que terminó siendo testigo de una de las tragedias que sigue conmoviendo al país: la muerte del humorista Alberto Olmedo, luego de caer desde un balcón.
«¿Por qué ahora? Estábamos tan bien, nos íbamos a arreglar. ¿Por qué ahora, que estoy embarazada? ¿Por qué ahora, papi, por qué?», dijo minutos después la actriz Nancy Herrera, junto al cuerpo sin vida de quien había sido su marido, con el mar de fondo y los primeros curiosos que se acercaban a ver qué había ocurrido.
Primero fue una pareja de enfermeros que pasaba por el lugar haciendo footing. Luego, tal como le reveló a Infobae recientemente, lo hizo el fotógrafo Oscar Etchart, quien se ocupó de registrar con su cámara aquel momento estremecedor. Las fotos del gran cómico nacional sin vida tendido sobre el piso inundaron las primeras planas de todos los medios de la época. Quienes de alguna u otra manera se habían cruzado con Olmedo durante la noche anterior, lleno de planes y de buen ánimo, no podían creer lo que veían sus ojos.


Función, cochinillo y un llamado especial
El verano verano anterior, que comenzó en diciembre de 1986 y se prolongó hasta marzo de 1987, había sido récord para Mar del Plata en todos los ámbitos posibles. Según un relevamiento del medio local El Marplatense, la ciudad había recibido más de 3 millones y medio de turistas, una cifra que no volvería a repetirse. Entre los atractivos de La Feliz se encontraba la nutrida cartelera teatral que tenía a las principales figuras del mundo artístico local, entre otros el propio Olmedo con su espectáculo El Negro no puede, en el Teatro Neptuno.
Durante el verano de 1988, cerca de aquel fenómeno pero sin llegar a aquellas cifras, el actor estaba al frente de la exitosa comedia Éramos tan pobres, en la que trabajaba junto a Javier Portales, Susana Romero, Beatriz Salomón y Adrián Facha Martel, entre otros. Para el jet-set de entonces los días pasaban entre comidas después de las funciones, brindis, pocas horas de playa y salidas hasta altas horas de la madrugada.
Hasta que promediando febrero una noticia conmocionó al país y particularmente a quienes estaban haciendo temporada en Mar del Plata: el asesinato de la modelo Alicia Muñiz a manos del ex boxeador Carlos Monzón en un chalet en las afueras de la ciudad.

Muy cercano a distintas celebridades vernáculas y del exterior, durante los días posteriores a la muerte de Muñiz, Monzón recibió la visita de distintos actores y allegados mientras se encontraba detenido, primero en una comisaría y luego en la cárcel de Batán.
Fue justamente durante la que sería la última noche de su vida que Olmedo les contó a sus compañeros de elenco que tenía planeado visitar al boxeador en prisión antes de que terminara el verano. Quería llevarle un televisor. Según distintos testimonios en los medios de la época, el actor estaba exultante: había firmado en esas horas el contrato para llevar Éramos tan pobres al Teatro Astral de Buenos Aires después de la temporada marplatense.
Amante del buen comer, Olmedo había planeado para la infaltable cena después de las funciones un menú especial: cochinillo. Para eso, se había encargado de todos los preparativos; a la tarde había llamado al restaurante Munich Hamburgo, que en otras ocasiones le habían preparado especialmente platos fuera de la carta, para avisar que un asistente llevaría hasta el lugar los ingredientes para el plato de esa noche.
Según reconstruyó la revista Gente en su edición del 10 de marzo de 1988, antes de subirse al escenario el cómico le pidió a su secretario, El Negro Beleme, que fuera hasta el edificio Maral 39 a espiar si estaba estacionado allí el auto de Nancy Herrera. La actriz había sido su esposa pero luego de que el verano anterior ella fuera vinculada sentimentalmente con el locutor Cacho Fontana, la pareja se separó. De hecho llegaron a vivir en casas separadas, y mientras que a Olmedo se le atribuyeron distintos romances por aquellos meses, Herrera tuvo un noviazgo fugaz con otro hombre.

Sin embargo, cuando la temporada del 88 estaba por llegar a su fin, ambos quisieron volver a apostar por la relación y Nancy viajó especialmente a Mar del Plata para verlo. Es por eso que aquella noche, Olmedo y Herrera estuvieron juntos.
En un momento de la cena, mientras todos se deleitaban con el cochinillo especial que les habían cocinado, el cómico se levantó y le pidió al dueño del lugar el teléfono. Habló con Herrera. «¿Llegaste bien? Tengo ganas de verte. Dentro de un rato termino de cenar y voy para allá», fueron sus palabras, según los testigos. El actor se llevó un paquete con restos de cochinillo que habían sobrado y sonriente le dijo a César Bertrand, uno de sus compañeros: «Esto me lo como mañana frío, va a estar más rico». Se despidió del dueño del lugar, se puso un gorro de pana y subió a su automóvil Mercedes Benz. Manejó, solo, hasta el Maral 39. Ya era sábado 5 de marzo, cerca de la 1.15.
El reencuentro
Las especulaciones sobre las últimas horas en la vida del humorista se multiplicaron en los medios, y a lo largo de los últimos 30 años no dejaron de aparecer teorías, explicaciones difusas, versiones distintas de lo que los protagonistas dijeron en un primer momento, y hasta mitos. Lo cierto es que una sola persona fue testigo directa de lo que ocurrió: Nancy Herrera, quien para su edición del 31 de marzo de 1988 dio su testimonio exclusivo a la revista Gente.

Embarazada de pocas semanas, la actriz recibió a la revista y reveló secretos de la pareja hasta el momento desconocidos. Contó que se conocieron cuando ella tenía 3 años y se acercó al cómico cuando éste interpretaba al Capitán Piluso. Que estaban en proceso de reconciliación con quien había sido su marido, después de un año tumultuoso tras la separación. Que él de noche usaba escarpines que le había tejido ella especialmente porque él padecía el frío marplatense. Que conservaba varios trajes de los distintos personajes que interpretaba el actor. Que él le regalaba muñecos. Que planeaban hacer un viaje juntos cuando terminara la temporada de verano. Que quiso esperar para decirle que tenía un atraso de algunos días y que probablemente estaba embarazada.
«Esa noche llegué pasadas las 10 a Mar del Plata. Antes había llamado a Yiya, la señora que limpia. ‘¿Qué le hizo de comer a Alberto?’. Le había hecho milanesas y tortilla. Le pedí: ‘Cuídemelo y guárdeme milanesas, porque voy a llegar con hambre’. Fui al departamento. Me duché. Le escribí el mensaje en el espejo con el mismo jabón con que me había bañado: ‘Te ama, Nan’. Y le arreglé la cama, que estaba algo revuelta porque Alberto había dormido la siesta», reconstruyó. También señaló que se encontró con un cajón de verduras sobre la mesada. «Ordené las papas y las verduras y vi en la heladera cuatro botellas de champagne. Íbamos a festejar», apuntó.

Herrera aseguró que pasada la medianoche Olmedo llegó al departamento con el cochinillo que había sobrado «de regalo», y que estaba feliz. «Me abrazó fuerte y me dijo: ‘No te dejo ir más, Negra. Yo ahora puedo tener todo lo que quiero en la vida. Todo. Cualquier cosa. Pero me falta el amor. Y el amor sos vos'», relató.
Consultada sobre la cantidad de alcohol que consumieron en aquellas horas, la actriz aseguró: «Nosotros no tomábamos seguido. Pero cuando tomábamos, tomábamos mucho. Cada 10, 15 días. No siempre». Luego, Herrera tuvo el siguiente diálogo con las periodistas de Gente que la entrevistaron en aquella oportunidad.
—¿Y la droga? —No, Alberto nunca tomó nada raro. —¿Y cómo puede ser que soportara tanto alcohol sin droga? —Estaba acostumbrado a tomar. —¿Qué más pasó? ¿Por qué no hicieron el amor? —No hicimos el amor porque creíamos que teníamos todo el tiempo del mundo y necesitábamos hablar.
Entre otros temas, la actriz aseguró que charló con Olmedo de la detención de Monzón, algo que tenía preocupado al artista. Después no pudieron soslayar lo inevitable: pasaron a hablar de lo que había ocurrido entre ella y Fontana, quien había sido amigo del cómico. «Ya no me duele tanto ese tema», le habría asegurado Olmedo.
Pasaban las horas, seguían conversando. La mujer estaba contenta porque vio que en el espejo del baño él había respondido la declaración de amor que ella le había dedicado más temprano: «Eu tamben, Al». Para varios se trató de una picardía, de una broma fatal.

Lo cierto es que, ya entrada la mañana, Olmedo se asomó al balcón. Los medios de la época llegaron a especular sobre una misteriosa bolsa que él supuestamente mantenía oculta allí. También dijeron que él se subió a caballito de la baranda. Resbaló. Ella intentó atraparlo pero, según aseguró en aquella primera entrevista después de la tragedia, no lo pudo detener: «Él no le tenía miedo a la altura, eso es mentira. Estaba eufórico esa noche, feliz. Como esas personas que toman dos copas de más, ¿entendés? Pero no sé por qué fue hasta la baranda. Yo traté de salvarlo. Hice lo que pude. Pero en un momento él soltó las manos y me miró fijo. Cayó con los brazos abiertos. En cruz, mirándome. Como diciéndome: ‘Negra, no llores, ya no hay nada que hacer’. No gritó. Nada»
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Peso Pluma y J Balvin se unen a RØZ en su esperado álbum debut
RØZ, el dúo mexicano de productores, lanzó su primer álbum titulado «Se está haciendo tarde». Un trabajo de 19 canciones que incluye colaboraciones clave junto a Peso Pluma y J Balvin. El material marca el paso definitivo de Hugo y Manolo hacia la interpretación vocal dentro de una propuesta centrada en la cultura de club.
El lanzamiento llega impulsado por el tema foco “DAYTONA”. Allí, el dúo vuelve a reunirse con Peso Pluma tras el éxito logrado en 2025 con “Apaga la luz”. La canción fue presentada sorpresivamente en vivo durante el festival HARD Summer ante miles de espectadores.
Asimismo, el álbum reúne una nómina internacional de invitados. Entre ellos figura J Balvin en el “BENGALÍ REMIX” (junto a Ryan Castro). Artemas, Young Cister, Sky Rompiendo, Chitra, Rodrii, Olisso y Natt Calma.
Una fusión global y gira confirmada
Sobre la búsqueda de cruces internacionales, desde el proyecto definieron su colaboración con el británico Artemas en el sencillo “HBU” como «una declaración de cómo la cultura latina y la angloparlante pueden fusionarse para crear una experiencia alucinante, sexy y hermosa para que el mundo la escuche».
El duo llega a este debut tras ser nombrados Up Next por Apple Music LATAM y ser incluidos en la lista Future 25 de Rolling Stone en Español. Con presentaciones previas en Coachella, EDC y Lollapalooza, el grupo iniciará la gira SE ESTÁ HACIENDO TARDE TOUR: NORTH AMERICA, proyectando cerrar el año 2026 con más de 50 shows realizados.
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Meliza Blanco presenta su nuevo disco de clásicos de los ’80 en The Lift
Meliza Blanco presentará Symphonic Hits Vol. 2 el sábado 29 de agosto a las 20 en The Lift (Godoy Cruz 1967, CABA). El álbum fusiona la armónica con arreglos sinfónicos, pop y rock. La propuesta reinterpreta hits de los años 80 y ya está disponible en todas las plataformas digitales.
La armoniquista, cantante y compositora argentina lanzó la segunda entrega de su proyecto discográfico. El trabajo fusiona la sonoridad de la armónica diatónica con cuerdas, pianos y producción contemporánea.
La artista de la marca HOHNER cuenta con recorrido internacional por escenarios de Argentina, Europa y Canadá. Su nueva producción busca conectar a diferentes generaciones mediante versiones renovadas de himnos ochentosos.
Un concierto para revivir grandes temas
El show en vivo del 29 de agosto trasladará la propuesta del álbum al escenario. La puesta en escena buscará llevar las canciones de esa década hacia una nueva dimensión sonora. “Hay canciones que trascienden el tiempo. Este proyecto nace del deseo de volver a emocionarnos con ellas, desde otro lugar, sin perder la esencia que las convirtió en inolvidables”, afirmó Meliza Blanco sobre el lanzamiento.
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«Casa 7»: El drama teatral que expone los secretos de la pareja
«Casa 7: No soy yo, sos vos» vuelve a la cartelera porteña el próximo sábado 15 de agosto a las 20:00 en Vera Vera Teatro. La obra escrita y dirigida por Ludmila Zalazar explora la ansiedad y los pensamientos no dichos en las relaciones. Con funciones confirmadas para el 15, 22, 29 de agosto y 5 de septiembre, las entradas ya pueden adquirirse mediante Alternativa Teatral.
La pieza dramática aborda la historia de Paula y Sebastián. Ambos atraviesan un vínculo atravesado por miedos, afectos e inseguridades. La puesta en escena transforma una vivienda común en un espacio donde conviven los deseos y la mente de sus protagonistas.
Lo que no se dice en el escenario
El montaje utiliza un sistema coral para separar lo que se dice, lo que se piensa y lo que se muestra. Esta estructura expone cómo el exceso de análisis y la ansiedad afectan la dinámica diaria de la pareja. «Pensar demasiado también puede arruinar una historia de amor», señala la premisa central de la propuesta escénica.
El proyecto cuenta con las actuaciones de Santiago Almada Luyden, Julia Concilio, Guadalupe Milena Chico, Patricio Ribayzen, Florencia Noelia Rossani y Giovanni Villegas. La asistencia de dirección está a cargo de Cristian Chávez, en la sala ubicada en Vera 108, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.








