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Milton Veloz, el piloto chavero que le hace honor a su apellido
Milton Veloz nació y vive en Adolfo González Chaves, un pueblo de tan solo 8 mil habitantes, ubicado al sur de la provincia de Buenos Aires. Y en el pueblo ya es todo un orgullo: con tan sólo 42 años logró, en apenas cinco meses, una gran hazaña. Convertirse en piloto profesional del Turismo 4000 Argentino.
Sus inicios en el automovilismo fueron en febrero de este año. Comenzó compitiendo en la Copa Bora. Una categoría monomarca del automovilismo de velocidad, con preparación estándar mejorada. «Tomé coraje con eso», contó Veloz. Y agregó: «corrí un par de carreras en la Copa Bora y después, en el medio, empecé a correr en categorías mayores. Como la de «Mar y Sierra», que se corre en la provincia de Buenos Aires. Hasta que me ofertaron participar del Turismo 4000 Argentino. Ahí arranqué firme. Me puse las pilas y estoy con todo. En el Turismo 4000 Argentino».

– ¿Qué se siente haber crecido tanto en tan poco tiempo?
– Y… a veces mirás para atrás y no lo podés creer. En las tres categorías en las que estoy corriendo hoy, hay pilotos con más de 20 años de trayectoria. Es decir, que hace más de veinte años están corriendo. Y pienso… ‘mirá en tan poco tiempo cuánto avancé’. Aunque en realidad, a uno le faltan un montón de cosas. Fundamentalmente la experiencia. Pero… ya estar en tres categorías, se siente una adrenalina fuerte.
– ¿Cómo surgió la idea de participar en competencias de automovilismo?
– Me gustó y me involucré con el automovilismo desde siempre. De chico siempre anduve metido entre los autos de carrera. Y tengo amigos que corren. Pero empecé recién ahora por una cuestión económica. Correr en auto no es barato. Y además tienen que estar las posibilidades. Hay que pensar que si te dan el OK para subirte a un auto, necesitás ‘un buen arranque’. En mi caso, estuve siempre involucrado con las carreras. Las miraba. Pero nunca pude llegar a un autódromo. Ni siquiera para ver una carrera. Entonces que todo me salga de golpe… Fue mágico. El año pasado, por intermedio de mi empresa me vinieron a ver por motivos de trabajo. Me comentaron que estaban corriendo en el autódromo y me invitaron a presenciar una carrera. Por supuesto, fui. Y me embalé. Ahí fue cuando me dije ‘es ahora o nunca’.

Es importante destacar el rápido crecimiento profesional de Milton Veloz. Si bien dio todos los pasos necesarios dentro del automovilismo, lo que sin dudas sorprende es el corto tiempo que le llevó llegar al Turismo 4000 Argentino.
Sobre el apoyo y recepción que sintió por parte de los demás competidores, el corredor contó: «la verdad es que, en las tres categorías, no tengo palabras para lo que fueron conmigo. Cuando recién arranqué en la Copa Bora, venía gente que está corriendo hace años y me decían muchas cosas buenas. Sobre todo consejos. Como digo, la teoría la conoce cualquiera que se pone frente a eso. Pero, después, hay que estar. Y sumar experiencia. Si vas con un auto de estos, a 250 KM/h, tenés que tener… bueno, yo me subí, no tenía conocimiento de nada. Lo única experiencia era la de ver las carreras. Ni siquiera probé con un simulador. Aunque sean espectaculares, no es lo mismo que en la realidad. Así que el recibimiento fue espectacular en las tres categorías. La verdad, muy bueno”.
Las velocidades a las que llega Milton son realmente increíbles. En la pista puede alcanzar los 220 o 230 Km/h. Y las curvas, muchas veces, hasta a 190 Km/h. Esto es, sin dudas, mucha adrenalina. «Hacerte de esta adrenalina es muy lindo», reconoce el piloto. Sin embargo destaca que la primera vez esa misma adrenalina «fue terrible. Al no haberme sentado nunca en un auto de carrera, donde te ponen el casco, te alcanzan los guantes, la radio, te atan y… lo único que hacés es ver para adelante. Pero bueno. Ya con el tiempo te vas acostumbrando».

Además, Milton reconoció que en un momento pensó en que esto no era para él. Pero hubo gente que supo aconsejarlo. Y gracias a eso, siguió adelante, apostó con todo y hoy llegó a la tercera categoría en su trayectoria. «Antes, los pilotos nacian. Hoy, los hacen», destacó el corredor. Y agregó: «es tanta la tecnología existente que, hoy, a los pilotos los hacen. Parece como si estuviéramos robotizados…». Al respecto, Milton reconoce que es esa misma tecnología la que le permitió este gran avance en tan poco tiempo.
Por otra parte, también afirmó que «nunca se me hubiera cruzado por la cabeza que hoy iba a estar corriendo en el Turismo 4000. Con un montón de gente que está apoyando y está mirando. Por televisión, en la TV Pública, por todos lados. Y gracias a eso te llegan mensajes de gente que jamás podría haber imaginado». Por último, Milton Veloz contó orgulloso: «yo vivo en un pueblo. Somos 8000 habitantes. Y trabajo en Buenos Aires. Y hoy el único piloto de Turismo Nacional en el pueblo soy yo. Que llegue eso y la repercusión que tuvo todo, es muy bueno. Y me pone muy contento».
Por último, Milton reconoce y agradece el apoyo de su gente: «a la gran peña ‘La Miloneta’. Al equipo de Javier Funcia Racing, a Ricardo y Nicolás Impiambrato, del Impiambratomotorsport, y a toda la gente que nos sigue en cada carrera»
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Belgrano campeón del Apertura 2026 tras vencer a River en una final épica
¡Histórico! Belgrano de Córdoba venció 3-2 a River Plate en el Kempes y se consagró campeón del Torneo Apertura 2026, logrando el primer título de Primera División en sus 121 años de historia. En una final para el infarto, el Millonario ganaba 2-1 con goles de Colidio y Galván (Morales había empatado temporalmente), pero un doblete agónico de Nicolás «Uvita» Fernández en los últimos cinco minutos —incluyendo un polémico penal sancionado vía VAR por Yael Falcón Pérez— dio vuelta el partido. Quince años después del histórico descenso de 2011, el «Ruso» Zielinski y Franco «Mudo» Vázquez volvieron a amargar al River del «Chacho» Coudet en una tarde que quedará para siempre en las páginas doradas del fútbol argentino.
Una ráfaga de «Uvita» Fernández desató el delirio de Belgrano en Córdoba
El partido definitivo del Torneo Apertura 2026 de la Liga Profesional de Fútbol tuvo absolutamente todo lo que una final histórica merece: intensidad, pasajes de buen fútbol, decisiones arbitrales que darán que hablar durante semanas y una remontada épica en el estadio Mario Alberto Kempes.
Belgrano de Córdoba supo sufrir, reaccionó a tiempo gracias a la lectura de su entrenador y terminó revirtiendo un 2-1 adverso ante River Plate para transformarlo en un 3-2 definitivo que grita campeón por primera vez en la máxima categoría del fútbol argentino.
El Millonario pegó primero, pero el Pirata contestó rápido
Desde el pitazo inicial de Yael Falcón Pérez, el conjunto cordobés salió decidido a presionar alto con Lucas Zelarayán como eje de juego. Avisó temprano Juan Velázquez con un remate al poste y obligó a Santiago Beltrán a intervenir ante los intentos de Lucas Passerini y Emiliano Rigoni.
Sin embargo, cuando el Pirata parecía estar mejor asentado, la jerarquía de River rompió el cero a los 17 minutos:
- Tomás Galván desbordó con categoría por la banda izquierda dejando en el camino a Rigoni.
- Lanzó un centro preciso al corazón del área.
- Facundo Colidio la empujó en absoluta soledad frente al arco de Thiago Cardozo para decretar el 1-0.
La alegría de los dirigidos por Eduardo «Chacho» Coudet no duró demasiado. Ocho minutos más tarde, a los 25′, Zelarayán ejecutó un tiro de esquina quirúrgico desde el sector izquierdo. Leonardo Morales, el experimentado defensor de 35 años que llegó esta temporada al club, se impuso en las alturas en el primer palo y metió un frentazo inatajable para Beltrán. El 1-1 parcial le devolvió la paridad a un primer tiempo de alto vuelo.
El complemento: la jerarquía de River y la polémica del VAR
En la segunda mitad, River volvió a tomar las riendas del encuentro. A los 14 minutos, Colidio comandó un contraataque letal por el centro, arrastró las marcas de la defensa celeste y soltó la pelota para Tomás Galván. El volante controló y definió cruzado de zurda, poniendo el 2-1 que parecía encaminar el 39° título local de la banda roja.
Con el reloj corriendo en su contra, Ricardo Zielinski movió las piezas de manera determinante. Dispuso los ingresos de Ramiro Hernández, Franco Vázquez y, fundamentalmente, el de Nicolás “Uvita” Fernández en reemplazo de Passerini. Una modificación que cambiaría el destino del campeonato.
La jugada de la polémica: A los 39 minutos de la etapa final, un remate de media distancia de «Uvita» Fernández impactó en el brazo del defensor de River, Lautaro Rivero, dentro del área. Tras el llamado de Leandro Rey Hilfer desde el VAR, Falcón Pérez revisó la jugada en la pantalla y sancionó la pena máxima.
Fernández asumió la responsabilidad con total templanza, ejecutó cruzado y engañó por completo a Beltrán para estampar el 2-2 a falta de cinco minutos para el cierre.
Épica, expulsión de Coudet y el desahogo de Alberdi
Apenas tres minutos después del empate, el Kempes explotó. El «Mudo» Vázquez peleó y ganó una pelota trabando en el suelo sobre la izquierda y envió un centro pasado. El balón cruzó toda el área de River y encontró por el segundo palo a «Uvita» Fernández, quien de volea y con pierna zurda infló la red para el 3-2 definitivo de Belgrano.
El gol desató las protestas desmedidas en el banco millonario, lo que le valió la expulsión al «Chacho» Coudet. A pesar de los ocho minutos de adición y de los ingresos desesperados de Juan Fernando Quintero, Maximiliano Salas y Kendry Páez en River, Belgrano resistió con uñas y dientes, incluyendo un despeje salvador de Morales sobre la línea.
Ficha del Partido
| Equipo | Goles | Expulsados | Incidencias |
| Belgrano | L. Morales (25′), N. Fernández (84′ -p-, 87′) | No hubo | Primer título oficial de su historia |
| River Plate | F. Colidio (17′), T. Galván (59′) | E. Coudet (DT, 88′) | VAR clave en el penal del empate |
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Tenso cruce entre Otamendi y Vinicius: picante ida y vuelta y tatuaje de la Copa del Mundo
El picante duelo entre Benfica y Real Madrid se llevó todas las miradas en el marco de los partidos de ida de los playoffs de la Champions League, un juego donde Vinicius Jr.
Tuvo un controversial cruce con Gianluca Prestianni y minutos más tarde se peleó con Nicolás Otamendi, que le mostró sustatuajes con los títulos que logró con la Selección Argentina y que el delantero no logró con Brasil.
Con la tensión a flor de piel luego de que el brasileño acusara a Prestianni de dichos racistas y que Otamendi se peleara con Kylian Mbappé, el zaguero central y el extremo tuvieron un fuerte entredicho a la espera de un tiro de esquina.
En medio del caliente ida y vuelta, el defensor argentino levanta su remera y le señala los tatuajes que lleva en el pecho de sus conquistas con la Selección Argentina, títulos que Vinicius no consiguió con Brasil.
Esta no es la primera vez que un campeón del mundo con la Selección Argentina utiliza los títulos conseguidos en el último tiempo como chicana a un jugador brasileño.
Durante la goleada 4-1 sobre la Canarinha en el Monumental fue Leandro Paredes quien le recordó las numerosas conquistas de la Albiceleste a Rodrygo, que -como Vinicius- sigue a la espera de su primera consagración con su seleccionado nacional.
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Escándalo entre Prestianni y Vinicius: clima caliente en Benfica-Real Madrid
Gianluca Prestianni fue acusado por Vinicius de racismo durante una discusión que tuvieron inmediatamente después del gol del brasileño en el partido entre Benfica y Real Madrid. El futbolista del Merengue le aseguró al árbitro que el argentino le había dicho «mono».
El encuentro, que ganó el equipo español por 1-0 en la ida de los playoffs de la Champions League, estuvo detenido por un tiempo prolongado a raíz de este episodio. Como el VAR no pudo corroborar la agresión del jugador surgido en Vélez, el juez del encuentro simplemente lo advirtió.
El cruce comenzó con el festejo de Vinicius frente a los hinchas de Benfica luego de su extraordinario tanto, a los cinco minutos del complemento. El brasileño celebró con un baile en la posición del banderín del córner y los futbolistas locales entendieron que era una provocación.
Si bien varios jugadores del conjunto portugués fueron a increpar al delantero de Real Madrid (entre ellos Nicolás Otamendi), el enfrentamiento con Prestianni se llevó el protagonismo. Los dos se mostraron enojados y eufóricos en sus dichos, pero el desenlace provocó un gran desconcierto generalizado.
Como el futbolista argentino se tapó la boca con su camiseta fue imposible constatar la veracidad de la acusación de Vinicius, que en ese momento corrió desesperado hacia el árbitro para notificarlo. El juez hizo la seña de racismo para detener el partido y aguardar las indicaciones del VAR.
Durante el parate hubo charlas y especulaciones de todo tipo, incluso entre el brasileño y José Mourinho. Del lado de Real Madrid intentaron alejar a su futbolista del ojo de la tormenta y se lo vio sentado en el banco de suplentes a la espera de la resolución que finalmente llegó algunos minutos más tarde.
El francés François Letexier llamó a Prestianni, quien estuvo acompañado de Otamendi (capitán de Benfica), para explicarle que no podía sancionarlo debido a la falta de pruebas. Después vería la tarjeta amarilla por una acción de juego, lo mismo que Vinicius por el festejo de su gol.








