Lo último
Ángel Carabajal :»El gran ganador de la temporada»
En un año de crisis económica y pandemia, se animó a montar tres espectáculos en Carlos Paz, y fue el productor que más tickets cortó en la temporada. Además se quedó con el Carlos de Oro, un reconocimiento a su puesta en escena y a su actuación. La historia del chico que se crió pidiendo plata en la calle y que hoy, a los 38 años, se consagró como El Rey de Carlos Paz.
La Primera gira de Ángel Amadeo Carabajal (su padre le puso ese segundo nombre por la admiración que le tenía al arquero de River, el Gran Carrizo) fue a los 4 años. Claro que en aquellos viajes por los distintos pueblos de la provincia de Córdoba no había luces, escenarios, disfraces, gente aplaudiendo, y mucho menos glamour. Esas primeras experiencias estaban cargadas de tristeza, lágrimas, caras sucias, ropa limpia pero remendada, zapatillas llenas de agujeros, y ñata contra el vidrio sobre la vidriera de algún restó, rogando que un alma caritativa se apiade del ruido que hacía su pancita por el hambre.
A su lado Diego César Palacios, compañero inseparable de aquellas aventuras miserables, hacía que ese dolor en el alma sea un poco más llevadero. Su primo era su hermano mayor, su superhéroe, su ídolo; todo. A pocos metros, sentada en un banco abandonado y descascarado de una antigua estación de tren, muchas veces con los ojos llenos de lágrimas, estaba María Antonia Palacios, la abuela que después de criar nueve hijos, decidió hacerse cargo de sus dos nietos, y rescató a Ángel del Hogar de Niños Pablo Pizzurno, donde sus papás Felisa y Pablo, lo habían abandonado. La mujer de más de sesenta años, con la piel y las manos curtidas por el sol, y sus pulmones que sonaban como un bandoneón pinchado por el asma; tomó la decisión de llevárselos a su humilde casa de barro en Oncativo, a 80 kilómetros de la capital cordobesa, donde también vivía junto a Luis, un hijo discapacitado.

Eran tan pobres que necesitaron de la ayuda de todos los vecinos para poder conseguir la aprobación de la asistente social que fue a visitarlos para ver si les otorgaba o no la custodia y la tenencia de Ángel. “Un día antes que viniera, los vecinos le prestaron camas, colchones, mesas, sillas, platos, vasos, tenedores… Y esa cadena de favores fue la que me salvó la vida. Con mi primo Diego siempre decíamos que no teníamos mamá y papá, pero sí una abuela que a pesar de su delicado estado de salud, había decidido criarnos”, cuenta hoy Ángel con la vista perdida en el horizonte, mientras que con su mano derecha aprieta el Carlos de oro, premio que hace unas semanas acaba de ganar en Carlos Paz.
Actor a los cuatro años. Como la abuela de Ángel era viuda, sin jubilación y sin ninguna posibilidad de conseguir trabajo por su delicada salud, no le quedó otra opción que salir a mendigar junto a sus dos nietos. Y al igual que en la película La Vida es Bella, -escrita, dirigida y protagonizada por Roberto Benigni-, la mujer inventó un juego para que la carga no sea tan pesada: “¡El que más plata consigue es el ganador del día!”, les dijo a los chicos, y de esa forma, Ángel arrancó el que iba a ser el primer trabajo de su vida. “Nos bañaba en casa –rememora Carabajal-, nos vestía con la mejor ropa que teníamos y nos llevaba hasta la capital cordobesa para pedir monedas en los semáforos. Al principio se me caía la cara de vergüenza, pero cuando empezamos a ganar la plata que necesitábamos para comer, para vestirnos, y para comprar los remedios de mi abuela; entendí que lo que estaba haciendo era muy importante para sobrevivir. Y sin querer, esa fue mi primera escuela de actuación: ¡cuanta más cara de Gato con Botas le ponía a la gente -Ángel hace alusión al personaje de la película Shrek-, más plata conseguía!”.

-¿Quién ganaba en ese juego de juntar más plata: usted o su primo?
-¡Casi siempre yo! Claro que corría con ventaja: era el más chiquito y el más lindo de los dos (Carcajadas).
-¿Ustedes se podían quedar con algo de lo que juntaban o todo se lo tenían que dar a tu abuela?
-Mi abuela nos separaba una parte así nos podíamos comprar algo que quisiéramos. Al poco tiempo comenzamos a vender rosas y con eso sí que juntábamos mucha plata.
-¿Qué fue lo primero que se compró?
-Una bicicleta a los nueve años, la primera que tuve en mi vida… (hace un largo silencio, sus ojos se humedecen y su voz se quiebra por primera vez en la charla).

-¿Qué pasó con sus papás?
-Yo nací producto de una relación casual que mi mamá tuvo con mi papá… Pero como mi vieja era una persona discapacitada, con epilepsia crónica, no se pudo hacer cargo y me dejó en la puerta de la casa de mi viejo con una nota que decía: “Te devuelvo a tu hijo…”.
-¿Su padre tenía trabajo?
-Hacía changas rurales…, pero vivía al día. Además tenía muchos problemas con el alcohol y claramente no se podía hacer cargo de un bebé recién nacido. Un día lo desperté con un llanto desgarrador porque quería la mamadera y que me cambien los pañales, y no me aguantó más. Me dejó en el orfanato.
-Su abuela fue una especie de heroína, la mujer que lo rescató…
-Sí, a su manera y como pudo, fue quien me dio los primeros besos, abrazos y caricias…

-¿Pudo ir a la escuela?
-Hice el primario salteado, como pude… Iba poco a clases pero tenía dos cosas muy buenas, era un chico muy inteligente y aprendía muy rápido. Además me encantaba actuar: ¡participaba en todos los actos y en ese tiempo ya era un gran bailarín!
-¿Ese amor por la actuación y por el baile terminaron siendo una especie de salvación?
-Sí, sobre todo la pasión por la danza. Eran tantas mis ganas de participar que conmovía a mis maestros y siempre me ayudaban con las notas. A fin de año, cuando todos los papás venían a buscar los boletines, los míos quedaban apilados… Ahí, cuando veía a mis compañeros tomados de la mano, me iba a llorar al baño para que nadie me viera. Yo no quería tener plata, la mejor ropa, o comida calentita: quería que mamá y papá vinieran a la escuela para firmar y retirar mi libreta…, quería una familia como la que tenían los otros chicos, ese era mi sueño.
“De vez en cuando la vida, nos besa en la boca”, escribió Joan Manuel Serrat y eso fue lo que le pasó a Ángel cuando se enamoró de su vecina María Eugenia Fernández. Para conquistarla, como ella era bailarina de folclore, él también decidió anotarse a estudiar danza en la Escuela Municipal de Oncativo. Mientras trabajaba de ayudante de panadero, de albañil, de jardinero, canillita, o cartonero; invertía parte de lo que ganaba en aprender a bailar, tocar la guitarra y el bombo. Luego de seis años, cuando se sintió listo, preparado, y había sido multipremiado en casi todos los festivales en los que participó, su fue a recorrer el norte y el sur argentino para especializarse en los bailes de las distintas danzas. Unos meses después su abuela enfermó y volvió a Córdoba. Allí convenció a los papás de Melisa Bernardi (36), “la mejor y más linda bailarina del pueblo”, recuerda, para que le permitieran a su hija ensayar con él ocho horas por día de lunes a lunes. Al año se convirtieron en una de las mejores duplas de baile de Córdoba y de la Argentina.

Luego llegaron los viajes y la vida en Buenos Aires, las clases de tango en la academia de Mora Godoy, las giras por el exterior, su debut como coreógrafo junto a Melisa en el festival de Jesús María, y la oportunidad de ser productor y jurado en Tu mejor Sábado y Tu mejor domingo; El Campeonato Nacional del Malambo; programas para Ideas del Sur. Hasta que tocó el cielo con las manos con el desembarco en Carlos Paz; primero como productor de una obra de Federico Hoppe y Pablo Chato Prada, y luego con su apuesta personal como productor de sus propias obras, en lo que ya lleva cinco años, y cada vez son más numerosas e impactantes.
-¿Siente que la danza finalmente le cambio la vida?
-Sí, dejé de ser el chico pobre, el que pedía limosna en la calle, el negro del barrio humilde IPB; y me convertí en El Gaucho, uno de los mejores bailarines del país. La gente comenzó a señalarme como “El artista”, me dio un lugar en una sociedad que muchas veces, por mi condición, me había excluido.

Ángel finalmente se casó con Melisa, su novia desde la adolescencia, la chica de sus sueños, la mujer a quien, en 2006, le declaró su amor mientras comían unos sándwiches de jamón debajo de la Torre Eiffel en Paris. Juntos son papás de dos varones –Gino (14) y Felipe (8)–, quienes trabajan y actúan en su última obra. Al momento de dar esta entrevista, Ángel viste pantalón y camisa de color blanca, y un sombrero negro. En su mano tiene el Carlos de Oro y sobre una repisa del living los ocho premios que ganó con dos de sus tres obras que aun hoy siguen en cartel: América Show y Haydée, Voces de la Tierra, una obra que homenajea a la majestuosa Mercedes Negra Sosa.
Hacer un repaso de su vida provocó risas y lágrimas. Al final de la entrevista, antes de despedirnos, vuelve a poner su premio dorado en la repisa, y sujeta fuerte una foto en la que está junto a su mujer y a sus hijos. Esa imagen indica que hace años, cuando decidió construir una familia, Ángel Amadeo Carabajal se convirtió en El Gran Ganador, de su propia historia.


Lo último
Ian Lucas fue visto con la joven que conquistó su corazón
Ian Lucas volvió a quedar en el centro de la escena luego de que se conocieran imágenes junto a la joven con la que estaría iniciando un romance. Después de varios días de rumores y especulaciones sobre quién había conquistado al influencer, en el programa Ya Fue Todo lograron captar a la misteriosa chica, aunque ella eligió mantenerse alejada de la exposición mediática.
Semanas atrás, el ganador de MasterChef Celebrity había contado que estaba comenzando a conocer a alguien, dejando en claro que no se trataba ni de Evangelina Anderson ni de Sofía Gonet, con quien aseguró tener solamente una amistad.
“Hay alguien con quien me estoy viendo, pero todo muy tranquilo”, había comentado recientemente durante una entrevista en SQP. Además, remarcó que esta vez eligió compartir tiempo con una persona completamente ajena al ambiente artístico y mediático.
En medio de esa curiosidad creciente, el cronista Ale Castelo se cruzó con Ian en la calle mientras realizaba una nota sobre el nuevo desafío laboral del influencer, quien viajará junto a Marley para cubrir el Mundial para Telefe. Fue allí cuando las cámaras registraron el momento exacto en el que el joven se despedía cariñosamente de una chica que lo esperaba dentro de un auto.
Aunque intentaron hablar con ella, la joven optó por no revelar detalles sobre su identidad y evitó responder preguntas personales. De perfil bajo y algo incómoda con la situación, apenas se limitó a elogiar a Ian frente a cámara: “Sí, obvio, es un fenómeno”.
Según mostraron en el programa, la chica tendría una edad similar a la del influencer, llevaba el pelo rubio atado en un rodete y vestía un saco gris de lana.
Mientras tanto, en redes sociales ya comenzaron a aparecer mensajes de apoyo y comentarios celebrando este nuevo vínculo. Por ahora, ninguno de los dos confirmó oficialmente la relación, aunque muchos ya se preguntan cuánto falta para que Ian decida blanquear el romance públicamente.
Lo último
Alejandro Fantino fue contundente tras el explosivo cruce con Viviana Canosa
Alejandro Fantino rompió el silencio tras el tenso cruce que protagonizó con Viviana Canosa durante una emisión del streaming Cónclave y buscó desdramatizar lo sucedido al aire. El conductor aseguró que, más allá del momento incómodo que terminó con Canosa abandonando el estudio en pleno programa, no existe un conflicto personal entre ambos.
En una nota con A la Tarde, Fantino explicó que este tipo de situaciones forman parte de la dinámica habitual de los debates televisivos y de streaming. “Son cosas que pasan cuando se debate con intensidad. No es la primera vez ni será la última”, sostuvo al referirse al fuerte intercambio que se viralizó en redes sociales.
Además, reveló cómo fue el clima detrás de cámaras una vez finalizada la transmisión y llevó tranquilidad sobre la relación con la conductora. Según contó, tras terminar el programa todos se saludaron con normalidad y no hubo ningún enfrentamiento fuera del aire.
Fantino también habló sobre la manera en la que vive este tipo de discusiones profesionales y explicó que, en medio de un debate, cada participante está enfocado en defender su postura. En ese sentido, remarcó que tanto él como Canosa tienen personalidades fuertes y que justamente fueron convocados al ciclo por esa intensidad frente a cámara.
El conductor dejó en claro que intenta separar el trabajo de los vínculos personales y aseguró que, cuando finaliza una discusión televisiva, suele tomarse todo con deportividad. Incluso, contó que muchas veces termina abrazándose con quienes debatió, entendiendo esos cruces como parte del juego mediático.
Durante la entrevista también le consultaron si el delicado presente personal y profesional de Canosa pudo haber influido en su reacción. Sin embargo, Fantino prefirió no profundizar sobre ese tema y evitó analizar públicamente la situación de su compañera.
Para cerrar, insistió en que todo quedó circunscripto al programa y reiteró que no mantiene ningún problema personal con la periodista. “Fue una discusión fuerte, sí, pero para mí terminó ahí mismo, dentro del programa”, concluyó.
Lo último
Milo J hizo historia: se quedó con el Oro en los Premios Gardel 2026
Milo J se consagró como el gran ganador de los Premios Gardel 2026 al llevarse el Oro por su álbum La vida era más corta. En una noche inolvidable en el Teatro Coliseo, organizada por CAPIF y transmitida por TNT y HBO Max, el orgullo de Morón ratificó su liderazgo en la música argentina. La ceremonia también consagró a figuras de la talla de Nathy Peluso, Ca7riel & Paco Amoroso, y una histórica colaboración entre Charly García y Sting. Entrate de los detalles y el emotivo discurso del artista que conmovió a todos.
La industria musical argentina vivió su gala más importante. La edición 2026 de los Premios Gardel, entregados por la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF), reunió a las máximas estrellas del país en el Teatro Coliseo de la Ciudad de Buenos Aires. Con una conducción dinámica a cargo de Diego Leuco y Eleonora Pérez Caressi, la noche dejó en claro la enorme diversidad y el impacto global de nuestra música.
El fenómeno de Morón que conquistó a CAPIF
El gran protagonista de la velada fue, sin lugar a dudas, Milo J. El joven talento de Zona Oeste no solo se alzó con el máximo galardón de la noche —el Álbum del Año y Gardel de Oro— por La vida era más corta, sino que además pisó fuerte en la previa llevándose estatuillas clave como Mejor canción de folklore por «Niño» y Mejor canción de autor por «Luciérnagas», su aplaudida colaboración con el cubano Silvio Rodríguez.
Al subir al escenario para recibir el Oro, la emoción desbordó al artista, quien dejó de lado los protocolos y conmovió a todos los presentes:
“No puedo creer este reconocimiento. Fue un disco que, más allá de lo que haya generado en la gente, me cambió la vida a mí y a un montón de personas”, expresó Milo J visiblemente quebrado, dedicándole el triunfo a su madre y mánager, Aldana. Sobre el final, selló su consagración con una frase que quedará para el recuerdo: “Quiero que sepan que me salvaron la vida, de una u otra manera”.
Los grandes destaques de una noche competitiva
La entrega estuvo marcada por una enorme paridad en las 53 categorías, donde nombres como Lali, Cazzu, Babasónicos y Marilina Bertoldi animaron las principales ternas. Sin embargo, hubo momentos consagratorios que hicieron vibrar la transmisión de TNT y HBO Max:
- Nathy Peluso: Se impuso con autoridad en la categoría Mejor álbum artista tropical/cumbia gracias a su celebrado trabajo en «Malportada».
- Ca7riel & Paco Amoroso: La dupla más disruptiva de la escena actual se quedó con la estatuilla a Mejor canción pop rock por su hit «#Tetas».
- Charly García & Sting: Una alianza internacional histórica que se coronó por duplicado al ganar como Mejor canción de rock y Mejor colaboración por el tema «In the City».
- Mejor videoclip corto: El reconocimiento técnico y visual fue para «Bajo de la piel», dirigido por Teresa Carril.
Con esta consagración, Milo J no solo se mete en el selecto grupo de los ganadores del Oro, sino que consolida un recambio generacional que pisa fuerte en todo el continente.







